SOBRE LA ISLA

Menorca es la segunda isla en extensión de las Baleares, y el punto más oriental de España. De forma alargada, mide aproximadamente 52 kilómetros en su parte más larga, por 23 km en la más ancha.
Con una población de 69 000 habitantes, ocupa una superficie de 702 km2, lo que supone una quinta parte de la superficie de la isla vecina, Mallorca.

Menorca ha estado habitada durante unos 5 000 años, y tiene multitud de yacimientos prehistóricos únicos.
La agricultura fue durante mucho tiempo la principal industria. Mientras se limpiaban los campos de piedras para poder sembrar, se crearon unos 15 000 kilómetros de muros de piedra seca. Estas paredes también sirven para proteger los cultivos de los fuertes vientos, principalmente la tramontana, que soplan con gran intensidad durante el invierno. Muchas poblaciones y urbanizaciones reciben su nombre de los vientos, como Mestral, Llebeig, Migjorn, Xaloc y Tramontana.

El clima es típicamente mediterráneo, con una media de 315 días de sol al año y una variación máxima de las temperaturas de sólo 25 grados. La temperatura máxima registrada es de 42 grados. Esto permite que todos podamos disfrutar de sus 200 kil ómetros de costa, con más de 100 playas y calas.


HISTORIA

Menorca es la isla más oriental del archipiélago balear. Está situada a unos 224 kilómetros al sureste de Barcelona. Su situación en el Mediterráneo ha influido en su historia desde la antigüedad. Durante siglos ha sido utilizada como fortaleza, como refugio de tormentas y como punto de parada para comerciantes.

Los primeros habitantes de Menorca llegaron sobre el cuarto milenio antes de cristo, con la cultura pretalayotica. Estos primeros pobladores habitaban en cuevas y, aunque su origen y población son desconocidos, su cultura era próxima a la Celta e Íbera. En Cales Coves, en la costa sur de la isla, se encuentran más de un centenar de estas cuevas.

La primera cultura que se desarrolló en la isla fue la Talayótica, sobre el 2000 antes de cristo. De este periodo datan los impresionantes megalitos, Taulas, Talayots y Navetas que se encuentran por el campo menorquín, principalmente en la mitad sur de la isla. Construcciones similares se pueden encontrar únicamente en Cerdeña.

Tras los pobladores taláyóticos vinieron Fenicios y Griegos, pero simplemente se limitaron a utilizar Menorca como escala durante sus viajes a través del Mediterráneo.

Los cartagineses fueron los primeros en ocupar militarmente la isla sobre el tercer siglo antes de cristo, y fueron ellos los fundadores de los puertos de Maó y Ciutadella. El año 123 AC Menorca fue ocupada nuevamente, esta vez por los romanos, que incorporaron la isla a su imperio. Este fue el comienzo de un lento periodo de romanización de la isla que culminó con la cristianización de Menorca.

Con la caída del Imperio Romano, sobre el año 457, la isla sufrió esporádicos saqueos vándalos durante los siglos quinto y sexto. Posteriormente, en el 902, Menorca pasó a depender del califato de Córdoba: progresivamente, los árabes se instalaron en la isla y la convirtieron al Islam.

En 1229 el rey Jaime I reconquistó Mallorca. Un año después, Menorca se convirtió en tributaria suya. En 1287, el rey Alfonso III de Aragón y Cataluña, reconquistó definitivamente Menorca y la repobló con lo que el denominó “buena gente catalana”. Con esto, Menorca fue española durante un periodo bastante agitado.

En efecto, la isla fue atacada continuamente por piratas turcos. En 1535 Barbarroja atacó la ciudad de Maó. Más de la mitad de la población fue asesinada o hecha esclava.

Más sangriento aún fue el ataque a Ciutadella en 1558, durante el reinado de Felipe I, también de la mano de Barbarroja. La mayor parte de la población fue destruida y saqueada.


A lo largo del S.XVIII Menorca fue terriblemente disputada por los poderes europeos


Unos pocos años después se realizó un pacto entre el rey de España y la reina Ana de Inglaterra, en la que se hacía al duque de Argyll el primer lugarteniente-gobernador inglés de Menorca. Fue precisamente durante este período, el primero de la ocupación británica, que la capital fue trasladada de Ciudadela a Mahón. En 1756, la batalla de Menorca terminó con la victoria francesa, pero dicha ocupación duró poco. En 1763 la isla volvió de nuevo a manos de los ingleses, y Georgetown (Es Castell) fue construida.
Fue durante esta época cuando un doctor escocés, viendo la pobreza en la que se encontraban muchos menorquines, reclutó un buen número de familias con la intención de partir hacia florida y colonizar una parte de ese territorio. También fue durante este periodo que Sir Peter Denis, un almirante inglés, fundó el primer hospital militar llamado Illa de Rei.

Menorca volvió a manos de la Corona Española en 1782 hasta 1798, cuando tropas inglesas volvieron a ocuparlas por tercera vez, sin derramamiento de sangre alguno. La isla fue finalmente devuelta a España de forma definitiva bajo el Tratado de Amiens, cuando los
Ingleses las concedieron a cambio de la posesión de Gibraltar.

A lo largo de la guerra civil española del 36, Menorca se mantuvo republicana de forma incondicional y fue el último territorio español en rendirse a las tropas del general Franco. Debido a esto bajo la aadministración franquista (1939-75) se limitaron a la isla las ayudas financieras, frenándose con ello el desarrollo turístico.

En 1983 las Islas Baleares se convirtieron en una comunidad autónoma con el catalán (prohibido durante la dominación franquista) como lengua oficial.

En 1993 se declaró Menorca Reserva de la Biosfera por la UNESCO, con el propósito de proteger su medioambiente natural e historia promocionando el turismo.

 

 

 

 

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